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jueves, 21 de noviembre de 2019

EL CELULAR EN LOS PUPITRES



Óscar Misle
@oscarmisle
Con mucha frecuencia vemos niños en edad  preescolar con  celulares inteligentes, dispositivos que cuentan con múltiples posibilidades  para navegar por internet, tomar fotografías, grabar, chatear… En otras palabras tienen a  mano una ”mini computadora” para recrearse, conectarse con alguien e informarse sobre cualquier tema que se les  ocurra. Las preguntas son: ¿Con qué se recrean? ¿Con quiénes se vinculan o conectan? Y ¿Sobre qué se informan?
Es importante enseñarle que navegar  por internet es como salir a la calle, hay que estar atentos con quién te relacionas, donde te recreas por donde circulas o caminas.
     
No se trata de  desconocer la importancia de estos recursos para la comunicación, información, socialización, uso en casos de emergencias,  vincularse con familiares y otros seres queridos, más ahora  con  el incremento de migración forzada por la crisis del país.  Sin embargo, muchas veces no los utilizan de forma adecuada, desde temprana edad  pueden tener la  habilidad  para su utilización pero no la madurez necesaria cuando se necesita tomar decisiones en las situaciones riesgosas que se pueden presentar mientras navegan.

El celular en los pupitres

Existen quienes  consideran conveniente prohibirlos en el aula de clases. Se argumenta que el celular debe ser utilizado fuera del aula, cuando no entorpezcan las actividades escolares.

Hay otra posición, los consideran  útiles dentro del aula, para investigar, buscar y compartir información, hacer entrevistas y videos que sirvan como  soporte  a las actividades académicas. Para ello es necesario estar atentos a que  este recurso no se use de forma irrespetuosa o de amenaza a la integridad personal. Es  importante con los estudiantes Identificar sus  ventajas y limitaciones.

Tomar en consideración la edad
Poseer teléfonos inteligentes con acceso ilimitado a Internet, tiene los mismos riesgos  que el uso de las computadoras sin la posibilidad del seguimiento y orientación de las  familias. Hay quienes le compran el  teléfono a su hijo para que esté ocupado y de esta forma no fastidien, o para que los  llamen en caso de emergencia. Con frecuencia los niños los subutilizan. Los exhiben para ostentar y ponen en riesgo su seguridad. No es para nadie un secreto lo tentadores que son estos equipos, con frecuencia los roban en las calles y dentro de los mismos  centros educativos.

El encanto de lo prohibido
Lo prohibido despierta una fascinación particular. Llevarlos a la clandestinidad puede ser estimulante para retar la autoridad. Lo ideal es que los estudiantes, al internalizar el alcance de estos medios y su potencialidad, puedan hacer uso positivo y responsable,  no grabando imágenes para humillar públicamente a otros, convertir el celular en un instrumento creativo para crear cortometrajes, hacer registro de actividades e investigar…

Una perspectiva para reflexionar la da el pedagogo italiano Francesco Tonucci, En una entrevista le preguntaron:
¿Cómo se puede motivar a los alumnos frente a los atractivos avances de la tecnología: el chat, el teléfono celular, los juegos de la computadora, el iPod, la Play Station?
Su respuesta fue:
“El colegio no debe competir con instrumentos mucho más ricos y capaces. No debe pensar que su papel es enseñar cosas. Esto lo hace mejor la TV o Internet. La escuela debe ser el lugar donde se aprenda a manejar y utilizar bien esta tecnología, donde se trasmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo”.

Hasta la próxima resonancia

EL DUELO ¿CÓMO SE VIVE EN FAMILIA?





Óscar Misle
@oscarmisle


Camilo tiene 10 años y perdió a su mamá. Un cáncer de mama la afectó de tal forma que solo sobrevivió dos años. A la semana Camilo volvió a la escuela. Su comportamiento era hostil cuando alguien trataba de intimar con él.
Lo remitieron a la orientadora. Cuando tenía a Camilo sentado al frente, le dijo: "Mira hijo, eso que te pasó  a ti también le ha pasado a otros niños. Tu mamá está en el cielo y se siente muy feliz  de saber  que volviste a la escuela".  Imaginemos la cara de Camilo, además de su dolor, rabia, miedo… sentir  la culpa de no querer ir a la escuela y no poder  hacer feliz a su mamá en el cielo.
Los duelos, duelen, surgen cuando se tienen pérdidas humanas o materiales. Se pueden presentar comportamientos diversos que nos  desconciertan. De pronto los niños pueden tornarse hostiles, herméticos o escurridizos o también tristes, apáticos o desmotivados, y cuando les preguntamos qué pasa, contestan: “nada”. No saben o no desean expresar verbalmente sus sentimientos.

¿Qué podemos hacer?
Es importante hablar con ello tomando en cuenta su proceso evolutivo. La muerte forma parte de la vida. En nuestra realidad la muerte es un tema tabú sin embargo está presente en las películas, medios de comunicación, cuentos,  video juegos… sin embargo cuando muere un familiar , un ser querido, una mascota… se activan nuestros miedos, angustias, y preferimos pasar la cortina negra para ocultar lo  que se moviliza detrás del telón.   

Expresarle respeto por el proceso de niño.
Posiblemente Beatriz no pudo o supo empalizar con el sufrimiento de Camilo y lo derivó a la “felicidad del madre en el cielo”. Puede  que su experiencia con la muerte no ha sido elaborada adecuadamente  y es tarea pendiente, no sabemos, sería especular. Seguramente lo que necesitaba Camilo era un  mayor  acercamiento y atención para que a su forma, de acuerdo a su edad y posibilidad expresara su dolor

Apoyarlo para que exprese  sus emociones  Nos cuesta aceptar que por causa de una pérdida los niños se tornen agresivos u hostiles. Esas reacciones son las formas de expresar su rechazo por la pérdida.
Para superar los duelos, hay que vivirlos. Por amor, tendemos a querer “evitarles” o mitigar el dolor. A veces les hacemos regalos y no les permitimos que lloren,  se aíslen, se pongan tristes.
Puede ser un mecanismo de defensa: no  hablamos del tema para no contactar nuestros propios sentimientos. Es válido y necesario  llorar juntos para que vean que también nosotros estamos pasando el  momento difícil y que necesitamos sentirnos acompañados para superarlo.

Hacerle  ver que lo que sucedió no es su culpa. Pueden sentirse culpables porque creen que su comportamiento pudo incidir en la enfermedad del ser querido, en la separación de sus padres o en el conflicto en el que hubo rupturas. Se les debe expresar que no fueron ellos los responsables.
Es necesario estar dispuestos  a escuchar sus dudas, preocupaciones,  temores, fantasías.

Permitir que se sientan incluidos  y consultados, propiciando, sin forzarlos, su presencia y participación  en los rituales  de despedida, funeral, crematorio  

Expresarles que en algunas ocasiones es un alivio lo sucedido. Cuando mueren familiares con enfermedades crónicas, terminales, con profundos padecimientos físicos y psicológicos, ayuda entender que la muerte los liberó de ese sufrimiento. Lo mismo sucede cuando las relaciones de sus padres han sido muy conflictivas, violentas, difíciles, y la separación puede  ser “un mal” necesario.

Buscar apoyo. Si no logran superar alguno de los momentos y mantienen permanentemente la hostilidad, no quieren salir, pierden el apetito, se enferman, es necesario buscar apoyo con personal especializado (psicólogos, psiquiatras, orientadores, psicoterapeutas).

Las personas que se van, ya no están con nosotros, se quedan en nosotros. Las podremos recordar cuando preparamos un determinado plato, cuando visitamos algún lugar, en fechas especiales, no las podemos ver, tocar, oír, oler,  tal como pasa con la brisa; pero ¡Cómo la sentimos!

Hasta la próxima resonancia

HIPERSEXUALIZACIÓN DE LA NIÑEZ



Óscar Misle
@oscarmisle

Cada vez es más común ver en las redes sociales, especialmente en las  que se difunden videos y fotografías, niñas que parecen mini adultas. Su  forma de  hablar, vestirse, bailar, caminar no corresponde a su edad. La  influencia   del entorno especialmente de los influencer  se convierten en referentes que transmiten mensajes y códigos que los niños y niñas asumen como modelos a seguir por el reconocimiento que se expresa en el número de seguidores.

Se va  imponiendo desde los primeros años el cómo luces, como atraer o seducir  físicamente a los seguidores, los valores internos son desplazados por el hedonismo y la superficialidad.

El culto al cuerpo al costo  que sea siguiendo estereotipos sexuales hace que la hipersexualización se extienda  con velocidad.
En 2001 el informe Bailey  define la hipersexualización infantil como “La sexualización  de las expresiones, posturas o códigos de la vestimenta  considerados como demasiado precoces”

En este informe se condena el uso de la sexualización de los niños, en especial de las niñas, como un recurso  para vender  determinados  productos  que van desde juegos, alimentos, muñecas, ropas, joyas…

Las niñas pueden llegar a concebirse productos mercadeables al mejor postor. Especialmente cuando son engañadas ofreciéndoles ingresos por exponer sus cuerpos. 

Los riesgos en las redes
Sabemos que en las redes existen depredadores. Son  pederastas  que se especializan en lo que se ha llamado grooming, que no es otra cosa que una serie de acciones de un adulto con el objeto de  ganarse la confianza de menores de edad, creando  un vínculo emocional para abusar sexualmente de ellos e inclusive introducirlos en la explotación sexual o producción de material pornográfico   
Estos  ciber delincuentes se dedican  a identificar  por internet sus víctimas. Es un proceso en el que van cultivando lazos de amistad con los niños o adolescentes. Los adulan haciendo  referencia a lo  que exponen,   expresando admiración por la belleza, atributos personales, vestimenta. Van obteniendo información por  lo que van recopilando e investigando.
Mientras más expuestos y sexualizados están mayor es el riesgo de ser  utilizados por estos delincuentes. Su persistencia en el abuso los lleva  a lograr que el niño, niña o adolescente pose desnudo   o realice actos de naturaleza sexual.
Otras consecuencias de la hipersexualización
Tendencia a  cultivar solo lo superficial. El valor es solo  lo externo, la apariencia, los atractivos físicos propios y de los otros. Pueden llegar a la no aceptación de sí mismos por no ser  considerados  dentro des cánones estéticos impuestos.
Ansiedad crónica por miedo a no llamar la atención. Pueden llegar a ansiar cirugías para transformar su cuerpo con la ilusión de ser más atractivas, perder  kilos hasta llegar a sufrir de anorexia o bulimia.
Sacrificar las etapas de su niñez.   Se asumen comportamientos precoces que tienen como objetivo atraer y llamar la atención. No tienen posibilidad de jugar, recrearse y relacionarse empáticamente con otros niños porque sus códigos y referentes le generan conflictos.
El síndrome del patito feo. La no aceptación de su imagen y el querer parecerse a otros de acuerdo a estereotipos impuestos las puede llevar a convertirse en “el cisne prefabricado” pero seguirán sintiéndose “el patito feo dentro de un cisne triste” que no se siente feliz consigo misma.
Hasta la próxima resonancia


LA SALUD MENTAL: ÚLTIMA EN LA COLA



Óscar Misle
@oscar misle


Hacer cola para obtener lo más básico, en aquellos lugares en los  que estén al alcance del bolsillo, llámese mercados, transporte público, obtener documentos de identidad, esperar cupo para una intervención quirúrgica, es un viacrucis, que vivimos en nuestro día a día.

La salud mental  sigue siendo la cenicienta del cuento, le toca el peor puesto de la cola. Es la gran ausente, tal  y como lo aseveró  el psicólogo Abel Saraiba, coordinador del programa Creciendo sin Violencia de Cecodap  “El Estado ignora el impacto emocional de la emergencia humanitaria compleja”.

Cecodap desde el 2017 creó el Servicio de Atención Psicológica, para dar apoyo a las víctimas de la emergencia humanitaria. 
Durante 2018, se atendió a un total de 186 casos, en 516 consultas. "Es conveniente indicar que cada caso puede implicar la atención de diversas personas; pues en Cecodap no solo se atiende al niño, niña o adolescente sino también a sus parientes", aclaró Saraiba.  Agregó que el 81% de los casos atendidos corresponden a niños, niñas y adolescentes. De esta población 51% son niños y niñas y 30% adolescentes.
Dentro de los motivos de consulta abordados encontramos el conflicto familiar y uso del castigo físico y humillante (CFH) con 50% del total de los casos, seguidamente de alteraciones del estado de ánimo con 28% y en tercer lugar niñez dejada atrás con 8%.
El agravamiento de las condiciones de vida de las familias ha supuesto que los padres, madres y representantes se vean sometidos a mayores niveles de estrés asociados a los esfuerzos que deben realizar para poder cubrir con las necesidades básicas. Esto, se traduce en aumento de niveles de violencia contra los niños, niñas y adolescentes; especialmente aquellos en edades entre 0 a 5 años, producto de la alta demanda de atención que requieren.
La emergencia humanitaria compleja que vive Venezuela ha supuesto un impacto devastador a múltiples niveles en todo el territorio nacional, afectando a niños, adolescentes y sus familias. Sin embargo, el daño causado a la niñez, la mayoría de las veces se mide a partir de otros indicadores, como son los de desnutrición infantil, mortalidad, deserción escolar, acceso al derecho a la identidad entre otros. La salud mental es la  última en acola dentro de estos indicadores, así como en las respuestas estatales y humanitarias.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) la salud  es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

Basta con leer la definición de salud mental para comprender rápidamente como el contexto de emergencia humanitaria supone una franca amenaza a la integridad de la persona, y los efectos de ello repercuten  directamente en la posibilidad de las personas para recuperarse del impacto traumático de la violencia, la pobreza, el hambre y la conflictividad política, de modo tal que la persona pueda recuperar una sensación de normalidad en su vida.

Crecer en el contexto de una emergencia humanitaria compleja deja sin lugar a dudas consecuencias en la forma en que los niños se desarrollan. La manera en que estos alcanzan o no sus potencialidades, las dinámicas en las que aprenden a relacionarse y la propia configuración como ciudadanos se ve atravesada por la salud mental.

Las alteraciones en salud mental no siempre son visibles, evidentes, o notorias de forma tal que su urgencia se haga patente para el entorno de las personas que las padecen. Quienes deben responder para abordar el impacto traumático causado por la emergencia y contribuir a reparar o mitigarlo muchas veces no están conscientes de la relevancia que posee la salud mental en la vida de las personas, o lo consideran poco prioritario frente a otros temas. 

Se podría pensar que nadie muere por dejar de atender su salud mental. Sin embargo, esta afirmación además de ser tramposa es errónea, ya que entre otras consecuencias de las alteraciones en salud mental encontramos que el suicidio es considerado por la OMS como una de las principales causas de mortalidad en adolescentes a nivel mundial. Cera de 800 mil personas se suicidan cada año, y es la segunda causa de muerte mundial en la población entre 15 a 29 años.

Hoy, la situación de la salud mental en Venezuela es sumamente precaria, y dentro de esta problemática las condiciones de niños, niñas y adolescentes lo es aún más. No se disponen cifras oficiales, datos nacionales, y mucho menos instituciones suficientes, operativas y en capacidad de brindar la atención psicosocial que requieren los niños, niñas y adolescentes, así como sus familias para abordar los efectos de la emergencia.

Es por lo anterior, que desde Cecodap hemos decidido darle visibilidad a esta problemática, exigir que el derecho a la salud de niños, niñas y adolescentes sea garantizado de acuerdo a lo que establece la Convención sobre los Derechos del Niño y la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes.  
Hasta la próxima resonancia

MÁS CRIANZA, MENOS TERAPIA



Por Óscar Misle
@oscarmisle

El pasado 21, 22 y 23 de Agosto tuve la posibilidad de participar en el 2° Congreso Mundial “Infancia sin Violencia” en la ciudad de Buenos Aires. No fue fácil la decisión. Justo un mes antes falleció mi hermano Antonio. Me movió mi necesidad de estar a solas y destilar mi dolor; crear un paréntesis para aprovechar otros estímulos, referentes, experiencias. Mi alma sabía  que el tema familia, relaciones, duelos, estaría presente. Necesitaba encontrar luces para buscar salidas a las realidades complejas que viven niños y adolescentes y sus familias.

Justo en esos días la temperatura bajó muchísimo y sentía que el frío exterior se parecía mucho al interior. En estas condiciones anímicas participé en el evento. Seleccioné con cuidado los talleres en que quería y podía participar considerando mi invierno. Ya en el evento sentí que fueron  acertadas las decisiones que tomé. Pude empatizar y resonar con testimonios que supieron capitalizar su dolor de manera fecunda y creativa.

Una de las actividades que tocó profundamente fue la de más crianza y menos terapia. Título del libro que fue presentado por su autor, el psicoanalista, doctor en filosofía y psicología, argentino, Luciano Luterau. Lo modalidad que utilizó para su presentación fue  una coloquial conversa moderada por la psicoanalista Sonia Almada sobre el más reciente proyecto editorial del autor.

Luciano cuenta en el prólogo que un día en su consultorio, mientras jugaba con León (9 años),  el niño le preguntó: “Lu, ¿en qué trabajas?” Lu decidió tomarse en serio esa curiosidad. Para el niño era claro que el que estuviese sentado en el piso jugando con él no lo hacía parecer un trabajador convencional. En el consultorio podía jugar y disfrazarse; pero tenía razón León ¿en qué trabaja alguien que juega y se disfraza? Ambas cosas parecían incompatibles. Para la mayoría de las personas el trabajo es un sacrificio necesario. Luciano no era un adulto como los demás. Mientras jugaba no era un terapeuta formado en psicoanálisis, padre de familia, docente universitario, escritor de libros, por eso podía jugar porque era una persona arrancada del mundo de los adultos. 

A los maestros y profesores les pasa algo parecido cuando ven el efecto que les causa a los niños encontrarlos fuera de la escuela. Es como si después de hacer lo que les toca en el aula volvieran al cajón de los juguetes.

Crecer implica cambios en su forma de comportarse y reaccionar frente a los estímulos del entorno y esto puede generar conflictos. La pregunta clave: ¿estos comportamientos y  reacciones son  propios de niños  que están  creciendo o requieren terapia? Para Winicott los psicoterapeutas no pueden hacer el trabajo que le toca a la vida. La normalidad asusta y se traduce en consultas repletas de niños referidos de centros preescolares, escolares y familias por signos claros de que están creciendo sin embargo se evalúa como déficit, trastornos…

Más crianza no significa desconocer el valor que tiene la terapia cuando es realmente necesaria. Más crianza invita a no enrolar como patológico a lo esperado del desarrollo del niño, que no deja de implicar angustia para las familias por la desinformación o distorsión de las creencias instaladas

Para Luterao más crianza no implica disyunción crianza vs terapia, una cosa o la otra; critica fuertemente el pensamiento binario. Comentó que si tuviera que conseguir otras formas de titular su libro se pasearía por “Más consejos, menos recetas” “Más canciones, menos teoría” “Más preguntas, menos soluciones”

El crecimiento de los niños se ve atravesado por el conflicto. No es fácil comprender por qué actúan de determinada manera o reaccionan de tal modo. A los padres les frustra que cuando le preguntan no saben o no puedan responder porque es un proceso complejo. Jugar con ellos, interactuar en lo cotidiano dedicando tiempo posibilita acercar nuestros mundos, explorando caminos fecundos para el crecimiento y descubrimiento de ambos.

Se preguntarán por qué hice referencia al comienzo de este artículo al duelo por mi hermano. Fueron las interrogantes que me surgieron en el Congreso con las pautas de crianza y los conflictos que seguramente se presentaron en  nuestra niñez. Hoy puedo procesarlas de una manera distinta en medio de este destilar del dolor que me hace agradecer los días  en Buenos Aires, no se si para escribir un tango, una balada, una prosa o estas líneas que salen de los rincones del alma.  

Hasta la próxima resonancia


EL TEATRO , UNA EXPERIENCIA PARA SER, SENTIR Y CONVIVIR



Óscar Misle
@oscarmisle

Con mucha  frecuencia contactan a Cecodap los centros educativos  por problemas que afectan la convivencia. Cuando estamos realizando los talleres, conversatorios, foros,,, aflora la necesidad de  normas que regulen el comportamiento  de los estudiantes. Las que existen se quedan apresadas en los manuales de convivencia.  No pasan de ser una formalidad más que reposa en los estantes de las escuelas. Solo salen a la luz de forma reactiva y no preventiva.

Sabemos lo difícil  que se ha tornado la situación del país y como afecta la salud  mental de los venezolanos. El estrés, la impotencia, frustración se hacen presente en el aula, patios, pasillos… afectando la convivencia escolar.

Surge la pregunta ¿realmente necesitamos más normas y sanciones? No se  estará planteando la urgencia de revisar  cómo nos aproximamos a las situaciones que afectan la relaciones  de manera reflexiva de tal forma que nos permita identificar,  racional y emocionalmente, cómo nos sentimos, cómo podemos  buscar alternativas que den cabida al buen trato en la comunidad en  cualquiera de sus expresiones.

El teatro escolar se nos presenta  como un recurso que posibilita  poner en escena situaciones que nos conmuevan y movilicen, no solo a la reflexión,  sino al sentir, a la  toma conciencia,  para reaccionar a los retos  cotidianos  que nos plantea la   violencia, esa  que se van naturalizando, banalizando, deteriorando las relaciones.

Con el teatro  no solo se representa una determinada obra literaria. Se pone en práctica  técnicas de dramatización en las  que los sentimientos se pueden expresar con libertad,  la realidad   se puede  plantear con sus matices, trascendiendo esas posturas binarias, blanco o negro, buenos y malos,  obviando  las escala de grises  que aporta la diversidad de posibilidades presentes en la vida.
El teatro es un recurso pedagógico que promueve la relación e interacción grupal, posibilitando la formación integral de los  participantes, individual y socialmente
Con esta herramienta los estudiantes logran poner en práctica diferentes formas de expresión, a través de la palabra, el cuerpo, la música,  estimulando habilidades para la comunicación y el encuentro.
Brinda la posibilidad de  potenciar la confianza y seguridad  en sí mismos, asumiendo el reto de hablar en público cosa que  permite superar el miedo escénico,  Una valiosa oportunidad para los más tímidos e inhibidos, pudiendo  superar los  bloqueos y descubrir nuevas forma de ser y hacer las cosas al representar diferentes personajes y  roles.
Permite  un trabajo grupal que estimule la empatía, colocarse en los zapatos de otro, la compasión al  vestirse con la piel  de los  personajes que representan, en un proceso  de redescubrimiento y revelación personal  y social.
La vivencia de Cicusdap
En el 2009, Darío Soto, se acercó a la sede de Cecodap para ofrecer su apoyo en unas actividades que veníamos realizando sistemáticamente con adolescentes en un grupo llamado Resonancias. Cabe destacar que Darío durante su adolescencia participó en las actividades que realizábamos  para la promoción y defensa de los niños y adolescentes.
Nos contó cómo valoraba esa vivencia de participación y sentía que de alguna forma quería retribuir las vivencias y aprendizajes que había adquirido en su vida como actor. En un primer momento nos propuso realizar lecturas dramatizadas con los adolescentes para que aprendieran a leer con entonación, expresarse con libertad. Comenzaron las actividades y muy pronto la idea cambió. Los propios adolescentes se entusiasmaron de tal forma que le propusieron hacer una obra de teatro que denominaron Circusdap. Nuestro deseo  era que el ejercicio teatral no solamente culminara en la presentación de la obra sino que permitiera realizar foros de discusión sobre lo planteado en la puesta en escena.
El nombre Circusdap surgió de la fusión entre las palabras Circo y Cecodap. ¿Por qué un circo?, fue la pregunta obligada. La respuesta: Porque debajo de la carpa de un circo conviven personajes diversos, extraños,  que muestran lo que son a un público que reacciona racional y emocionalmente por la interpelación que hacen dichos personajes.
Con esta propuesta abordaron simbólicamente el abuso sexual, el maltrato infantil, la discriminación, la exclusión de lo diverso, la violencia enmascarada, los sueños  reprimidos,  La obra se presentó en varias salas de teatro. Cabe destacar la que se realizó en la sala Ana Julia Rojas los días 2, 3 y 4 de Octubre de 2009.
Gracias a la participación del público pudimos constatar lo potente que resulta el teatro como herramienta de participación; pero también como un recurso generador de ideas, sentimientos y propuestas para buscar alternativas a las situaciones  que nos afectan individual y socialmente.
Diez años después, el teatro vuelve a tocar las puertas de Cecodap. Esta vez gracias a la Fundación Medatia del Teatro de la UCAB. Años de trabajo y experiencia de su fundadora Virginia Aponte y de su equipo de trabajo que han logrado darle vida a una propuesta de formación teatral que trasciende por su contenido educativo y transformador.
Decidimos hacer una alianza que se concretó en un taller de teatro dirigido a  adolescentes (11 a 16 años), entre los meses de octubre a diciembre, los días viernes de 2 a 4 pm, en la sede de Cecodap. El propósito es tener no solo el montaje de una obra de teatro; sino que este sirva para realizar foros en diversos espacios para inspirar, motivar, proponer alternativas que permitan mejorar la convivencia escolar, familiar y comunitaria.

Hasta la próxima resonancia

EL AMOR : TIENEN QUE SENTIRLO


Oscar Misle
@oscarmisle

“Yo sé  que mi papá y mi mamá me quieren. Se esfuerzan para que no  me falte nada, se preocupan por mi educación, salud y esas cosas necesarias para la vida, pero no me siento querida, están demasiado ocupados. Mi papa suele llegar tardé  y mi mamá cuando llega del trabajo debe ocuparse de las cosas de la casa. 

Por suerte tenemos a Coco, mi perrito, ya está viejito, es muy cariñoso y me da terror que se muera. Siempre esta dispuestos a expresar el amor, cuando llegamos mueva la cola como un abanico,  nos lame y da besitos, ¡Menos mal  que los perros no trabajan!.

Mi papá me comentó un pensamiento  que le escuchó al conocido comunicador  Carlos Fraga,  comentó que su papá decía “ El problema de los perros es  que duran poco para  lo mucho  que aman”. Escucharlo me puso muy triste” Gisela (11 años)
   
Somos expertos creando argumentos para justificar la falta de atención y tiempo que requieren nuestros seres queridos para sentirse amados. Ya Don Bosco lo expresaba cuando decía “A los muchachos no basta quererlos, tienen que sentirlo”.

En el amor hace falta darles estabilidad a las cuatro patas del “taburete del amor”. Atención, tiempo, intención y actitud. Atención para que nuestros seres queridos sientan que existen. Tiempo para que sientan que nos importan.  Intención para que lo que  hacemos o decimos esté conectado con lo que sentimos. Actitud para demostrarles con nuestros gestos y expresiones que nos importan.

Con mucha frecuencia escuchamos e incluso decimos: “lo que importa es la calidad y no la cantidad del  tiempo”, lo aplicamos con nuestros  hijos; pero no con la pareja. Si le dijéramos a nuestra pareja que solo tendremos para ella media hora de “calidad” seguramente nos dejaría o nos sería infiel buscando el tiempo de atención en otros brazos, pero nuestros niños deben aceptar ese tiempo reducido  que le ofrecemos.

En nuestra experiencia de trabajo con niños y adolescentes, pudimos con tristeza constatar lo solos que se sienten. Recuerdo que en una actividad con estudiantes de 5º grado (10 a 11 años), en la que participó Gisela, uno de sus compañeritos se levantó y dijo: “esa actividad que harán el viernes  no deberían hacerlas solo con nuestras familias, tendrían que invitar a las señoras que trabaja en nuestras casas. Son ellas quienes nos cuidan y con quienes pasamos la mayor parte del día”.  

Sabemos que detrás de la soledad puede estarse gestando la herida del abandono, esa sensación de no sentirse querido, atendido e invisible emocionalmente. Valdría la pena preguntarle a nuestros seres queridos si se sienten amados. En un primer momento quizás respondan que si, y argumentarán  que no les falta lo necesario, tal y como lo afirmo comentó Gisela,  pero posiblemente en el fondo sienten que carecen de los esencial.

Vivimos una situación muy difícil en el país. Ahora más que nunca necesitamos apoyarnos emocionalmente. El estrés, frustración e impotencia por todas las carencias alimentarias, sanitarias, inseguridad, atentan contra nuestra salud mental. El clima de hostilidad puede afectar la convivencia familiar y escolar. Necesitamos contar con el apoyo emocional para drenar todas las tensiones, inclusive apoyo profesional, cuando no podemos autorregularnos emocionalmente y nos hagamos daño a nosotros y a los demás.

En medio de esta compleja situación necesitamos tener treguas que nos permitan desconectarnos de las noticias, especialmente cuando estamos en familia, a la hora de la comida y cuando nos vamos a la cama.

Nuestros hijos necesitan sentir que, a pesar de las dificultades, el amor familiar prevalece y no está en riesgo.

Escuchar música, ver una película juntos, comentarla, orar, meditar, hacer ejercicios y conversar de temas que sean estimulantes pueden ayudar a mantenernos lo más sanos emocionalmente posible en medio de la adversidad.

Hasta la próxima resonancia


VIOLENCIA. HAY QUE HABLAR CON LOS NIÑOS

  Óscar Misle Óscar Misle Los recientes enfrentamientos armados en la Cota 905 y comunidades aledañas y los operativos que se van realizan...