¿Por qué se nos hace tan difícil relacionarnos con nuestros adolescentes? ¿En qué momento nos cambiaron ese niño obediente, hablador, a quien le encantaba salir con la familia, ver la TV juntos, visitar nuestras amistades y mantener en orden sus cosas?
Por: Óscar Misle, @oscarmisle
Uno de los factores que hace más complicada la comprensión, aceptación, orientación y acompañamiento de nuestros adolescentes es que nos recuerda el adolescente que fuimos. Lo que hicimos inadecuadamente pero que nos generó placer, lo que dejamos de hacer porque nos lo prohibieron, lo que hicieron o dejaron de hacer los amigos y amigas de entonces. ¿Será por eso que se nos activan miedos, dudas y ansiedades?
Las historias relatadas por madres, padres, abuelos y tíos desesperados, se vuelven dramáticas cuando sus muchachos, de la noche a la mañana, se ponen rebeldes, contestones, no piden perdón, creen que siempre tienen la razón; se ponen flojos, tienen el cuarto hecho un desorden, no se quieren bañar; bajan las notas, no saben qué van a estudiar; se juntan mal, se visten raro, escuchan música extraña, quieren hacerse un tatuaje, colocarse un pearcing. Nos sorprenden con su silencio o pocas palabras, a veces mienten o dicen medias verdades; se vuelven indolentes, quieren al perro más que a nosotros, les aburre salir con la familia.
Tampoco faltan las quejas de “los adolescentes de ahora”, esos solo se interesan por el internet y el celular. Se burlan de sus compañeros de clase; cuando se comunican, dos de tres palabras son groserías. Parece que perdieron la fe, no creen en nada ni en nadie. Son agresivos verbal y físicamente, toman alcohol, fuman; se enamoran de quien menos queremos, se inician sexualmente cuando menos lo imaginamos, ven pornografía; se quieren ir todo el tiempo de rumba, no cumplen con los horarios acordados; nos manipulan diciéndonos que no los queremos porque no les damos dinero o no les compramos lo que quieren, como motos, carros…
Y las familias independientemente del sector social o nivel educativo, nos preguntamos, ¿qué hacemos?
Se ve al adolescente como problema, riesgo, amenaza y no nos damos cuenta que los adolescentes tienen mucho que mostrar y decir con su rechazo a lo establecido y pueden tener razón. No todo lo hemos hecho bien, tenemos contradicciones e incoherencias fuertes y gracias a los adolescentes las podemos identificar. Su deseo de libertad, ser autónomos, independientes, con la necesidad de decidir su propio destino, asumir riesgos, soñar, divertirse, más que una amenaza pueden ser oportunidades para su formación ciudadana, con capacidad crítica frente los abusos de poder por parte de las autoridades, la capacidad de mantener el deseo de recrearse aun en la diversidad… El reto es como canalizamos toda esta energía.
Con el ánimo de responder a las interrogantes, preocupaciones y las dudas que sentimos, el jueves 16 de junio, realizaremos un conversatorio “Adolescente en casa ¿qué hago?” con el psicólogo psicoanalista Antonio Pignatiello y este servidor, en la sede de Cecodap. Para mayor información e inscripción https://es.surveymonkey.com/r/cecodap
Como sabemos no existen recetarios, cada hijo es diferente. Lo que funciona con uno, no nos sirve con los otros; sin embargo, pondremos a la disposición señales, rutas, alternativas, estrategias… para llegar a los corazones de sus hijos y criarlos como personas responsables que asuman las consecuencias de sus actos.
Seguimos creciendo juntos
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