viernes, 19 de junio de 2020

DÍA DEL PADRE ¿MOTIVOS PARA CELEBRAR?



Óscar Misle

En una reunión con estudiantes, 4to grado, estábamos hablando de la  familia y uno de los niños dijo: “En mi escuela no se celebra  el día del padre” aprovechando su intervención le pregunté: “¿por qué será?” Y sin pensarlo respondió: “Es  que las mamás son más importantes que los papás”

Una niña levantó la mano y argumentó:”Es que las mamás son las  que nos cuidan, nos dan la comida, nos llevan al médico. Los papás trabajan para conseguir el dinero que se necesita en la casa”.

¿Hay motivos para celebrar?

Esta cuarentena ha resultado un desafío importante para  los padres. Les toca  convivir  muchas horas junto a sus hijos.  Para algunos resulta  complicado asumir ciertas tareas en el hogar. De pequeños aprendieron que esas labores eran cosas de mujeres. Ciertamente los tiempos han cambiado. Se puede ver  padres con sus  hijos pequeños haciendo compras, jugar en el parque, en las consultas médicas. Lamentablemente no son la mayoría

En los talleres algunas madres nos comentan: “él colabora conmigo” en lugar de decir el comparte las tareas hogareñas. En las actividades con familias en los centros educativos, la asistencia mayoritaria es de mujeres. Solo asiste uno que otro padre.

Sin embargo en esta cuarentena los padres se han ido reinventando  involucrándose en las tareas de la casa. Han ido descubriendo y demostrando otras dimensiones de la paternidad,  importantes y necesarias para la convivencia familiar, participando en actividades que le dan contenido práctico a la cooperación, solidaridad, empatía, vínculos, en otras palabras es una posibilidad de dan calidez a la paternidad.  

Sabemos que la ausencia del padre puede crear orfandad  emocional, especialmente en los varones que aprenden a ser hijos; pero no padres. No tienen referentes sobre lo que significa  no solo un  proveedor material, o una figura de autoridad, sino  también un ser cercano y afectivo.

Esta posibilidad que nos brinda el confinamiento de compartir tantas horas nos permite explorar en lo cotidiano lo que significa tener cerca a un papá con quien se comparten  tareas del  hogar, actividades recreativas, apoyo con las asignaciones escolares, momentos para la comunicación y hablar sobre temas importantes  que suelen posponerse por atender solo lo urgente.   

Los  niños  aprenden lo  que  ven. Aprenden sobre lo que significa ser y sentirse papa o mamá  con los ejemplos, con los juegos desde los primeros años, con lo que ven en los medios de  comunicación, redes sociales, series televisivas…

Un padre, en unos de los encuentros “En Familia” de Cecodap, comentó que el día de la madre era muy difícil encontrar  un lugar donde comer. Todo estaba  ful. Cosa  que no pasa con el día del padre. Pareciera  que no hay mucho que celebrar. “En mi caso  quedé  viudo, me ha  tocado criar  a mis hijos de 5 y 10 años solo. En algunas ocasiones mi mamá me echa una manito, pero no ha sido fácil para mi.

De pequeño mi padre no permitía  que me involucrara en las tareas de la casa. De eso se encargaba mi madre y mis hermanas. Cuando me quedé solo tuve  que aprender a cocinar, lavar, ir de compras. Mis amigos se metían  conmigo y me decían  que tenía  que ir pensando en  buscarme una  compañera”.

Cuando las mujeres se quedan solas suelen decir  que  son madres y padres al mismo tiempo. Ciertamente  deben  cumplir el doble  rol, pero nunca se  sustituye la presencia o importancia del padre. También, en algunas ocasiones, las madres  solas trasmiten a los hijos  su rabia y hablan  mal del padre. Lo descalifican permanentemente. Seguramente  hay razones para  que exista resentimiento. A los  hijos les molesta o les duele  escuchar esos comentarios de su papá, aunque no lo manifiesten.

Asumen que se puede prescindir del padre, si no cumple con su rol de  proveedor económico, porque ahí está la madre para expresar el amor con palabras, besos, abrazos, cuidados… Eso necesita cambiar y esta cuarentena nos está brindando la oportunidad.

Dame un beso  

Una escena viene  a mi memoria. Tenía 10 años. Mi papá nos llevaba al colegio. Cada vez  que nos despedíamos yo le daba un beso. Un día cuando estábamos en el ritual de despedida, me sorprendió: “Ya estás grande, eres un varón y no debemos despedirnos con un beso” No entendí el por qué de esa prohibición; sin embargo lo asumí como un mandato definitivo.

Pasó el tiempo y a los 52 años le dio un infarto que lo llevó a la terapia intensiva del Hospital Vargas, Caracas. Cuando lo fui a visitar me impresionó verlo con máscara  de oxígeno, conectado a una serie de mangueritas, monitores, en un ambiente helado como suelen ser esas salas.

Poco a poco me acerqué, muerto de miedo. Sin saber   qué hacer ni qué decir. Cuando estaba cerca veía que detrás de la mascarilla, hacía una petición que no lograba entender. Me acerqué y escuché: “!Dame un beso!” Me quedé paralizado. Apareció en mente la escena frente al colegio con aquel mandato que asumí como definitivo. Pero el amor fue más fuerte y le di el beso. Y en ese momento sentí que ese beso me devolvió a mi padre.
A partir de ese momento el beso  volvió a estar presente en nuestros saludos, despedidas… No solo conmigo, también besaba a mis otros hermanos, cuñados,  sus compadres… Murió a los  89 años, su corazón no necesitó de infartos para sentir y solicitar amor.

Celebrar el día del padre reconociendo  su importancia en el grupo familiar. Desde  pequeños los hijos necesitan sentir  que  su padre  no es un presente-ausente, en otras palabras que está y no está. Es  necesario que el padre  aprenda a  expresar sus sentimientos y  emociones a sus hijos y seres queridos.

Hasta la próxima resonancia 




miércoles, 17 de junio de 2020

MAP: ¿LEGALIZACIÓN DE LA PEDOFILIA?



Por Óscar Misle

La aparición del movimiento MAP (Minor-attracted person o ‘Persona a la que le atraen los menores de edad’ en español), en las redes sociales, especialmente por Facebook, colocó sobre la mesa un tema que ha generado todo toso tipo reacciones: “Me parece  aberrante que los niños pueden ser utilizados sexualmente”, “Si están enfermos que busquen atención psicológica o psiquiátrica pero nunca legalizar su condición pedófilos” “Ese movimiento hay que pararlo ya”  

El MAP pretende que la pedofilia no sea sancionada legalmente y que sea removida de la lista de trastornos mentales de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La pedofilia es la atracción sexual que siente el adulto por los niños y niñas; cuando se consuma su intenciòn se  convierte en pederastia. La utilización sexual de los niños es violencia; es un delito.
Según este movimiento se pretende conquistar legalmente un  derecho  que promueve el amor libre entre personas adultas y niños; aduciendo se trata de un hecho natural.
La pedofilia es descrita por la OMS como un trastorno sexual que se caracteriza por la presencia de fantasías, impulsos o comportamientos sexualmente excitantes recurrentes e intensos relacionados con los niños (por lo general hasta los 13 años de edad).
Llama la atención que este tipo de violencia sea un negocio tan lucrativo. Mueve millones de dólares y cuenta con un público no pedófilo que alimenta su propagación y consumo.

Hay que hablar con nuestros hijos

Milena Grillo, experta costarricense en la protección de niños y adolescentes de la violencia, compartió con Cecodap un encuentro virtual sobre los riesgos en internet en tiempos de cuarentena. Fue enfática: “Hay que hablar con nuestros hijos y estudiantes sobre los riesgos presentes en línea: el grooming (pedófilos que captan a los niños mintiendo sobre su edad), el sexting (envío de fotos desnudos o semidesnudos) que son utilizadas para chantajearlos, el ciberbullying..

Solo conversando en familia sobre estos riesgos tendrán las herramientas para autoprotegerse”.
Hay que estar atentos sobre  la exposición de los niños cuando publicamos sus fotos en las redes sociales, es una realidad  que los niños abren cuentas  sin tener la edad exigida.
 
Hipersexualización: niñas que se visten con poca  ropa, bailando o cantando canciones con fuerte contenido erótico,  para obtener aprobación y popularidad, las hace más vulnerables ante este tipo de riesgos.

Según la Dra. Grillo: “Ellos tienen las competencias tecnológicas, manejan los dispositivos y las aplicaciones mucho mejor que nosotros adultos; pero no tienen las competencias digitales, sociales para resolver los riesgos, conflictos y toma de decisiones  que se presentan en las interacciones en las redes sociales”

Internet en el banquillo: ventajas y riesgos
Con el propósito de conocer lo que piensan y proponen los niños y adolescentes sobre el internet, Cecodap realizó un foro-chat por whatsapp y entre alguno de los comentarios cabe destacar:

Ventajas:
“Para mí es importante el internet porque ahí puedo buscar tutoriales de música, aprender a dibujar, las teclas del piano, resultados de mi tarea y muchas otras cosas que son buenas para la educación” (Samuel, 10 años)

“El internet no es bueno ni malo. Tiene información, respuestas para tareas, videos recreativos, videos explicativos” (Ayslin, 13 años)

“Nos ayuda a comunicarnos y a buscar información en google” (Reiner, 7 años)
“El internet me ayuda a buscar información para mis tareas y aprender más” (Alesandro, 8 años)

“Yo opino que internet tiene muchas cosas buenas. Yo lo que hago es ver instagram, youtube, manualidades, cosas que me enseñen” (Miranda, 11 años)

Riesgos:
“Antes de publicar un contenido en internet nos debemos preguntar si haríamos lo mismo en la vida real” (Elías, 14 años)

“Una vez creé Facebook con datos falsos y después le dije a mi mamá y ella me dijo todos los riesgos que tenía y yo me asusté mucho” (Carlos, 10 años)

“Las cosas malas son la dark web por ejemplo. También sin ser Dark web se pueden publicar páginas triple X sean infantiles o no, el robo de identidades, ciberbullying, entre otros” (Ayslin, 13 años)

“A veces a nosotros los adolescentes nos molesta que los padres nos preguntan qué estamos viendo y los vemos como intrusos. Tienen todo el derecho de preocuparse porque hay muchas cosas peligrosas en internet. Uno de los aspectos que más puede dañar es el ciberacoso, su impacto es indescriptible.” (Krisleidy, 16 años)

“Hay unos juegos en línea donde juegan bastantes personas y puedes hablar con ellos y hay personas que preguntan cómo te llamas, cuántos años tienes, dónde vives. Si uno entra a un grupo en facebook puede ser que alguien te diga si me dices tu edad te mando mi pac por privado y eso me molesta” (Adriana, 13 años)

“He escuchado a mis hermanos mayores hablando de algo que se llama la “web oscura” y es muy peligrosa. Venden muchas cosas ilegales, desde personas hasta drogas, órganos, todo eso, tráfico de niños” (Miranda, 11 años)

Zulyvic Mejías, joven comunicadora social que desde niña se formó en Cecodap y que se ha comprometido con el tema de prevenir el grooming le propuso a los participantes en el chat lo siguiente:
“¿Alguna vez has chateado con una persona desconocida? A veces queremos conocer a nuevas personas y nos aventuramos a entablar conversaciones con gente que no tenemos ni idea de quiénes son. Y aunque al principio pueda ser emocionante conocer a alguien, ¿Te has preguntado que pudiera pasar si esa persona no es quien dice ser?

 En internet hay millones de personas y existen algunas con intenciones no tan buenas que se hacen pasar por chamos de tu edad para aprovecharse de ti. A eso se le llama grooming. Ahora bien, ¿qué medidas puedes tomar para evitar que eso te pase a ti?
1.              Nunca reveles tus datos verdaderos: nombre, edad, lugar donde vives o estudias.

       Protegerte es lo primero.
2.    Averigua con quién estás hablando. Hoy el mundo está al alcance de un clic. Puedes buscar sus perfiles en redes sociales, ver quiénes son sus contactos, si tienen amigos en común. De esta forma podrás asegurarte de que esa persona es real.
3.    Evita suministrar imágenes o información comprometedora.
    Y lo más importante, si llegas a ser víctima de una persona que quiera aprovecharse de ti pide ayuda a un adulto cercano para que pueda protegerte. Tu bienestar es lo más importante.

Ya sabes, en internet no todo es lo que parece. Así que mantente alerta y utiliza la tecnología con responsabilidad”
Coincido con Fernando Pereira de Cecodap en que el MAP debe generar nuestra indignación y rechazo; pero sobre todo, presionarnos a actuar. A no dejarlo para mañana porque un clic puede estar abriendo la puerta de tu casa a un pedófilo en estos momentos.
Hasta la próxima resonancia


jueves, 4 de junio de 2020

ADOLESCENCIA EN LA CUARENTENA




Óscar Misle

Con frecuencia nos contactan familias muy angustiadas porque no saben cómo abordar con los adolescentes  las situaciones que surgen durante estos casi tres meses de cuarentena. Situación que se agudiza en  estos momentos de flexibilización, lo que se ha llamado el 5+10, lo que significa  5 días de trabajo y 10 días de cuarentena. ¿Cómo hacer con los adolescentes para procesar estos cambios?

Según mi amigo el Dr. Ricardo Montiel, reconocido  médico de adolescentes, aunque este grupo es el menos vulnerable físicamente, son los de mayor riesgo emocional. Tienen menos desarrolladas las herramientas emocionales para enfrentar la cuarentena. Según Montiel, el volumen de consultas de emergencia por ataques de pánico en adolescentes se ha incrementado significativamente.

Desprenderse del equipaje de niño

Entre la inmadurez del niño y la madurez del adulto se encuentra la adolescencia. Una etapa del desarrollo que muchas familias y docentes sienten que hay que soportar y no disfrutar; y que es necesario enfrentar, pero no compartir.

El término pubertad determina lo puramente biológico. Mientras que la adolescencia es la adaptación psicosocial a los cambios físicos que culmina cuando se logra la autonomía e independencia. Se da cuando comienza la etapa de adulto joven.

En la adolescencia se va dando la maduración de la personalidad para la búsqueda de la autonomía y de la identidad. Los adolescentes necesitan encontrarse a sí mismos pasando por laberintos complejos, no solamente en su interior sino en el entorno en el que les toca desenvolverse. 

Mucho de lo que se vive en la adolescencia tiene que ver con lo que sucedió antes de esta etapa. Esto hará que sea más o menos compleja. La adolescencia es un período de muchos movimientos internos, físicos y emocionales. Es como desprenderse del equipaje de niño para convertirse en un adulto.

En la pubertad el cuerpo va adquiriendo características adultas. En la adolescencia la persona crece y se desarrolla psicológica, emocional y socialmente.
Si comparamos la vida con un viaje que posee sus propias señales para transitar; la adolescencia es la travesía vital peor señalizada y programada. Ello radica en que los adolescentes deben hacer el recorrido utilizando solo su capacidad de transición a los nuevos roles que les exige la sociedad. Hay una desproporción significativa entre la meta y los medios para alcanzarla. Partiendo de esta premisa, pensemos en  lo difícil que resulta para ellos lidiar con tanta incertidumbre

La adolescencia en esta cuarentena ha estado muy  abandonada. Sigue siendo visto como el niño que se quedó atrás o el adulto que todavía no es. 
Según Marulanda, la adolescencia es la travesía hacia un puerto desconocido, con un mapa borroso, una brújula inestable y por aguas turbulentas. El papel de las familias en esta retadora transición es el de los faros que iluminan el camino de los adolescentes, como elemento clave para hacer con éxito el recorrido que los llevará a la adultez.

Añade Marulanda,  que la adolescencia es un segundo parto que para muchos padres y madres puede resultar más agobiante y doloroso que aquel que trajo a nuestro hijo al mundo; pero que puede ser tan satisfactorio como el primero.

Identidad y autonomía
El reto más importante para el adolescente en este proceso es lograr definir su identidad y alcanzar la autonomía. Antes de este momento, los niños eran como una especie de anexo de sus padres. Sin embargo, al llegar a la adolescencia, muchos muchachos no saben qué quieren ser y hacer, lo único que tienen claro es no quieren seguir siendo una prolongación de sus padres, ni parecerse a ellos.
En este proceso de la vida, se empeñan entonces en hacer o decir todo lo contrario a lo que decimos los adultos significativos. Su meta no es tanto llevar la contraria, sino sentir que son diferentes a los adultos. Demostrar que tienen una identidad propia que los diferencia de la nuestra.

Cambios sociales
Para un adolescente, lo más importante es ser aceptado por sus amigos o por las personas de su edad. Por eso se visten, hablan y comparten los mismos gustos. Necesitan ser aprobados y sentirse parte del grupo. Los padres ya no somos el centro de sus vidas  porque sus amigos asuman el rol protagónico.

Cambios intelectuales

Jean Piaget estudió ampliamente el desarrollo cognitivo y consideraba la adolescencia como la segunda edad del uso de la razón. Es cuando las personas desarrollan el pensamiento reflexivo.
Esta capacidad de pensar reflexivamente les permite a los adolescentes ver aspectos del mundo a los que antes no les daban valor y eso hace que cuestionen lo que desde sus puntos de vista no es justo, correcto ni deseable.

Este poder tener diferentes perspectivas, distintas a las que antes tenían, hace que sus comportamientos cambien. Los adolescentes se vuelven muy críticos de todo y de todos los que les rodean: familia, colegio, religión, sociedad…

Puede pasar que bajen drásticamente el rendimiento académico porque sus tensiones internas y la necesidad de responder a sus demandas emocionales pueden influenciar en que pierdan interés en el mundo exterior.
Es la etapa en la que comienzan a tener sus propias posturas filosóficas e ideológicas que ponen en tela de juicio lo que piensa y cree su familia. Puede confesarse ateos a pesar de que sus padres sean creyentes.

¿Qué pasa en la cuarentena?

Todo este proceso que vive el adolescente se hace más visible en la cuarentena. Son muchas horas juntos, desde su visión y  sentir, “encerrados” aunque nos empeñemos en decir “protegidos”. Les hace falta  contactar sus amigos, ya no les basta lo virtual. Captan nuestras contradicciones y cambios en  nuestros estados anímicos. Muchas de sus preguntas no tienen respuestas y si las tienen no les satisfacen. 

  
En este momento comienzan a cuestionar y rechazar las normas, piden argumentos y dan razones cuando están en desacuerdo con las exigencias que puedan recibir del entorno escolar y familiar.

Esta capacidad de cuestionarlo todo muchas veces nos desespera, porque no sabemos cómo establecer acuerdos sin que se desdibuje la autoridad que tenemos que desempeñar de acuerdo a nuestro rol.

Lo vivido y experimentado en la cuarentena debe ser parte de su proceso de  formación y participación. Es necesario que identifiquen  como están poniendo en práctica el autocontrol, autonomía, responsabilidad, el ejercicio de sus derechos, deberes y responsabilidades y el respeto de los derechos de los demás.

La meta es formar para que los adolescentes sean personas responsables y asuman las consecuencias personales y grupales de cada una de sus acciones

Hasta la próxima resonancia    

SI YO FUERA MAESTRO ¿QUE HARÍA?



Óscar Misle

Partiendo de una inquietud de Elías Haig (14 años) de  darle vida al derecho a la participación de los niños y adolescentes en esta cuarentena, decidimos en Cecodap realizar por WhatsApp un Foro-Chat que denominamos “Si yo fuera maestro, ¿Qué haría?”. Fue una rica oportunidad para que compartieran sus vivencias relacionadas con las asignaciones escolares y cuáles serían sus propuestas.      

¿Qué haríamos?

“Haría actividades sin tener que escribir tanto. Variaría los temas. Me encantaría que en “cada familia una escuela” se hicieran actividades creativas o sea manualidades. Daría clases de computación, cómo aprender a armar un celular, cuáles son las piezas que se necesitan” (Moisés, 11 años).

“Yo haría las actividades más visuales y menos escritas. A mí me funciona para entender mejor porque yo tengo déficit de atención” (Bárbara, 11 años)

“Yo realizaría actividades más divertidas; por ejemplo pusiera juegos o actividades para convivir con nuestras familiares. Que no fuera tanto escribir,  sino utilizando videos, zoom. Pienso que solo escribir también agota” (Miranda, 11 años)

“En mi caso  haría las actividades y las clases más dinámicas ya que de la forma que lo están manejando es más complejo para nosotros” (Gabriela, 14 años)

“Propondría cómo crear un video juego propio a través de aplicaciones muy avanzadas para aprender de manera divertida” (Gustavo, 11 años)

“Yo preferiría tomar estrategias de evaluación y de enseñanza asincrónicas de manera de reducir la influencia de las fallas de internet en el aprendizaje. Priorizaría el uso de medios digitales puesto que hay muchos profesores como en mi caso nos está exigiendo un cuaderno, complicando la situación para aquellos que no pueden salir a la calle para adquirirlos por la cuarentena. Yo adaptaría los temas a la actualidad; por ejemplo tratar en matemáticas la propagación del SARS-COV-2 en biología aprovechar la oportunidad para estudiar los virus, entre otros” (Elías, 14 años)

“Por mi parte no mandaría tantas tareas que exigen copiar, copiar y más copiar. Más bien, mandaría actividades que puedan hacerlas con los padres, como realizar juegos de mesa y jugarlos en la familia, escuchar anécdotas, reírse juntos entre otras cosas que nos ayuden a mantenernos más unidos” (Wladimir, 12)

“Yo  también mandaría cosas que permitan hacer más y escribir menos” (Mariángel. 9 años)
“Yo coincido en enviar actividades más divertidas y prácticas” (Vhalentina, 11 años)
“Nosotros nos sumamos a la idea de proponer  más cosas divertidas y adaptadas a la realidad. Hay mucho escribir y poca interacción” (Aisha, 10 años y Orlando, 9 años)

“Me sumo a la idea de buscar métodos creativos para enseñar a las personas. El coronavirus da una oportunidad única para poder cambiar los métodos de estudio y aprovechar al máximo el uso de las tecnologías (José Manuel, 16 años)

“Yo  variaría los temas según el programa de educación de cada grado; con el conocimiento del grupo que tengo en el aula asignaría las actividades partiendo de su realidad” (Winny, 10 años)

“Por mi parte buscaría actividades más lúdicas y más precisas para hacer llegar la información porque a veces lo que ponemos en el papel no lo entendemos y lo que hacemos es un corta y pega” (Anabella 12 años)

“Yo daría matemáticas jugando y cantando, sin gritar tanto. Propondría clases de natación” (Santhiago 16 años).
“En mi  caso respetaría los ritmos de mis estudiantes. Valoraría lo que saben hacer muy bien. No enviaría tantas cosas solo por cumplir con las tareas. Organizaría un rato para hablar presencialmente con los niños sobre sus dudas,  manteniendo la distancia física para evitar el contagio” (Mariángel, 9 años)

“Si yo fuera maestra cuando bajen un poco más los casos del coronavirus podríamos ir a la escuela; por ejemplo; un lunes 10 niños, el martes otros 10 niños, el miércoles otros 10, hasta el jueves, tienen que ser del mismo salón (Diana 10 años)

¿Qué nos preocupa?

“Ser maestro es una profesión realmente dura en la actualidad más aún en Venezuela y en la cuarentena. He experimentado de primera mano a compañeros criticando a algunos profesores por no manejar de manera óptima las plataformas digitales a las que nos vimos forzados a migrar. Creo que un enfoque empático es muy necesario” (Elías, 14 años)

“Me preocupa que en mi colegio manden puras guías, no hacemos ni clases por  zoom. No nos vemos las caras ni siquiera por línea. Las actividades en mi escuela las están enviando muy tarde; con dos días de retraso me llegó la tarea” (Moisés, 11 años)

“Así no se puede. Estoy haciendo tareas de lunes a sábado. Es demasiado, ya no puedo. Mi computador ya no aguanta más. Es necesario que los profesores interactúen un poco más con nosotros los estudiantes a través de videos por whatsapp” (Russel, 17 años)

“La mayoría de las tareas son hechas para cumplir un esquema, si lo rompiéramos o hiciéramos una charla más abierta sería más fácil de comprender… Yo amo hablar y puedo hacerlo todo el día. Si me mandan puro trabajo por escrito me aburro”   (Sophia, 11 años) 
 
“Tengo muchas actividades atrasadas que tengo que realizar. Tengo las de la escuela y las de “Cada familia una escuela”. Yo estudio de lunes a lunes y me hace falta mi maestra y algunos compañeros” (Bárbara, 11 años)

“Aun no es seguro ir a las escuelas. No hay gasolina y no hay suficientes medidas para asegurar que no ocurran contagios. Un 50% del país no tiene acceso fluido al internet. Hay profesores que no dominan las herramientas para las actividades a distancia. Los profesores intentan erróneamente implementar el mismo método de clases presenciales en modo on line” (José Manuel, 16 años)

“Hay muchísimas personas que tienen un acceso paupérrimo o inexistente al internet por lo que para ellos no es alternativa la educación en línea. No todo el mundo tiene los dispositivos adecuados pero además la conexión a internet dificulta acceder a una video llamada para las plataformas interactivas” (Elías, 14 años)

“Veo 12 áreas de formación y debo desarrollar 5 temas o contenidos por cada una. Eso suma 60 asignaciones que debo realizar”   (Randy, 13 años)
“¿Cómo hacen las personas que no tienen recursos y equipos para tener conexión a internet? Además con la cuarentena no pueden salir a buscar un ciber” (Miranda, 11 años)

“Mi maestra me dio la libertad de escoger ciertas cosas, mandó a realizar un monopolio pero el Covid-19 es un tema que ya me cansa porque tengo mucha información en la tele, internet… Pude cambiarlo por video juegos que me encantan” (Gustavo, 11 años)

“Aunque yo estoy bastante adelantado, cuento con el apoyo de mi madre. Todos los días tengo asignaciones escolares desde las 7 de la mañana hasta las 7.00 pm #YaNOMasAsignacionesEscolares” (Russel. 17 años)

“Hay que comunicarse con los profesores para que entiendan más la situación por la que atraviesan jóvenes afectados por la situación del país. Los centros de estudiantes deberían jugar un papel importante para representar la realidad e intereses de los estudiantes; sin embargo, demuestra la grandeza de las personas cuando con todo en contra salen adelante” (José Manuel)

Hasta la próxima resonancia

martes, 26 de mayo de 2020

LA HOMOFOBIA EN LA EDUCACIÓN


Óscar Misle


Una de las formas más crueles  de acoso escolar es por  el comportamiento u  orientación sexual de los estudiantes. Sabemos que  la homofobia es el rechazo u odio a los homosexuales. Es una  forma de  discriminación  como el racismo, la xenofobia y se basa en el odio al otro, al  que se le considera  “raro” y se percibe por su condición como  una amenaza para la sociedad.

La homofobia se expresa  con  comentarios,  chistes y humillaciones que descalifican  y atentan contra la dignidad del ser humano y genera  rechazos  que se  traducen  en  violencia política, religiosa,  social o cultural.

Los niños aprenden de lo que ven y oyen.  Cuando escuchan comentarios, chistes o insultos contra los homosexuales, se les  inculca la homofobia desde los primeros años. Crecerán rechazando y excluyendo a las personas que tienen  una orientación sexual o comportamiento diferente. Si su condición es  homosexual,  sentirán culpa y el rechazo será  hacia sí mismos con el riesgo de caer en adicciones o autoagresiones y en caso extremo el suicidio. 

La escuela como espacio de  socialización y refuerzo de valores. La escuela suele  optar por la práctica del avestruz, no asume  los casos de  acoso  por la condición sexual de los estudiantes. No  forma de  manera  explícita  para  el rechazo de  pensamientos, sentimientos y prácticas  homofóbicas. Existe una  doble  moral entre el discurso  y la práctica.

 El lenguaje promueve la homofobia. Se utiliza para descalificar  al  que  es o piensa  diferente y  se  legitima el  odio y agresión. Hay que denunciar ese lenguaje que valiéndose del  humor, enmascara  la  violencia interna por el rechazo a la diversidad.

Las instituciones la promueven por acción u omisión. Cuando  marginan por razones de orientación sexual y no les permiten  disfrutar de  sus derechos, cuando se persigue o acosa  a través de los medios de  comunicación, internet, redes sociales con la intención de  descalificar, humillar, intimidar. Es imperativo     exigir a las instituciones (gobiernos, iglesias, fueras armadas, académicas…) y a sus representantes que revisen y abandonen sus posiciones y  comentarios homófobos por el mal ejemplo que dan y por la  violencia que generan  con sus reacciones.


El rol de los medios de comunicación. Con frecuencia  se transmiten  contenidos  homófobos; por ejemplo. cuando hay un homicidio, si el asesino es homosexual, se introduce  como relevante en el titular; si es heterosexual no se menciona. También en la  radio y la televisión se hacen  chistes  y se ridiculiza a los homosexuales. Los políticos para desmeritar descalifican con expresiones homófobas a sus opositores.
La mejor  forma de prevenir la homofobia y trabajar  por una  sociedad incluyente  es con el ejemplo.


Hasta la próxima resonancia

LA DOBLE MORAL EN LA EDUCACIÓN



Oscar Misle

Aunque se sabe  que la   diversidad es la expresión de las diferencias y que esto se traduce  en el reconocimiento del derecho de los otros a ser distintos. Cuando se habla de diversidad se tiende a pensar  en diferencias raciales y de sexo; sin embargo la diversidad es una realidad inherente al desarrollo humano.

En los centros educativos no faltan los  niños y adolescentes que muestran  intolerancia a quienes  perciben como diferentes o “raros” por su condición o apariencia física, intelectual, preferencia o  comportamiento sexual,  orientación religiosa… condiciones que  convierten a los rechazados en blanco de  burlas, exclusiones, humillaciones…
    
La forma de  manifestar  su  intolerancia  a la diversidad se expresa de manera  explícita  con  palabras o agresiones físicas o  con gestos, símbolos…

Las agresiones por diferencia de  género y por las representaciones sociales que se tiene  de los comportamientos masculinos o femeninos, favorece que los niños y niñas  reproduzcan creencias que  perpetúan el rechazo y  uso del  poder físico o emocional  para humillar, agredir, descalificar, a los del sexo opuesto o del mismo sexo. 

Es propio  en los estudiantes constituir   pequeños grupos que manejan códigos comunes en su   forma de pensar, sentir  vestirse, preferencias musicales, intereses, estatus social… 
En un mismo salón  pueden coexistir  varios grupos. El problema es cuando  la convivencia se ve afectada cuando estas diferencias  se traducen en ofensas, agresiones físicas… o  se autoexcluyen y no participan, y sabotean al resto del salón.    

La anulación física o simbólica del otro siempre genera violencia. Como educadores y familias  hay que estar pendientes de identificar cuáles son las razones o las causas por las que se están dando determinados comportamientos.

La doble moral
La discriminación por la orientación sexual de los estudiantes y educadores es una de las más evidentes expresiones de la doble moral. Teóricamente se maneja el discurso de la inclusión, el respeto a la diversidad en todas sus formas, pero en la práctica cuando se presenta un caso de atracción sexual entre estudiantes del mismo sexo se activan los prejuicios existentes y generadores de rechazos que se enmascaran con argumentos morales, religiosos que ponen en evidencia una profunda  homofobia que estigmatiza  y promueve la exclusión.

Las familias cuando se enteran de una situación de este tipo, suelen detonar las alarmas a través de las redes sociales, muy frecuentemente por los grupos de  whatsapp que son utilizados como drenaje de lo que sienten, con juicios y comentarios ofensivos y discriminatorios que atentan  contra la dignidad de los estudiantes involucrados. Les transmiten a sus hijos estos sentimientos y estos a su vez lo expresan en los centros educativos.

En nuestra experiencia los estudiantes suelen ser más tolerantes que sus familias; pero la presión social de los adultos logra condicionarlos: “No me gusta que te reúnas con él” “Atento si te hace alguna insinuación o quiere abusar de ti” Se  concibe que por ser como es ya es una amenaza.  

La doble moral se evidencia en las actividades formativas en las escuelas. Sus comentarios y reflexiones suelen ser de reconocimiento y respeto a la diversidad, no revelando lo que realmente sienten y piensan. Esta realidad es  evidente en los casos de acoso escolar o bullying a estudiantes  que tienen una orientación sexual distinta o una determinada forma de ser, hablar o proceder que pone en duda su masculinidad o feminidad. Hemos escuchado comentarios  en los que se plantea que el estudiante se buscó la burla o provocó la agresión por ser “raro” y denotan alivio de que su hijo sienta este tipo de rechazo, porque lo preserva de  llegar a asumir un comportamiento similar.

Educar para el respeto  a la diversidad exige la revisión de nuestras creencias, prejuicios, solo de esta forma podremos establecer relaciones inclusivas, justas  y respetuosas.
Por nuestra condición de seres humanos somos iguales, como personas somos diferentes y como ciudadanos tenemos los mismos derechos  

Hasta la próxima resonancia



DÍA DEL PADRE ¿MOTIVOS PARA CELEBRAR?

Óscar Misle En una reunión con estudiantes, 4to grado, estábamos hablando de la   familia y uno de los niños dijo: “En mi escuela...